El innovador sistema que frena el efecto rebote

Un novedoso método sin cirugía busca ayudar a sostener el descenso de peso.

La obesidad es una enfermedad crónica con probabilidad de recaídas derivada de interacciones complejas entre la genética, la neurobiología, las conductas alimentarias, el acceso a una alimentación saludable, las fuerzas del mercado y el entorno más amplio, según indica la Organización Mundial de la Salud.

Tanto la obesidad como el sobrepeso se convirtieron en un problema de salud que puede llegar a ser de gravedad para muchas personas.

Ahora, hay una nueva alternativa no invasiva para el tratamiento de quienes tengan alguna de esas dos condiciones.

La misma empieza a utilizarse como herramienta para acompañar el descenso de peso y se trata de una cápsula ingerible que, una vez en el estómago, se transforma en un balón que genera saciedad y ayuda a reducir la ingesta. El desafío no es solo bajar de peso, sino sostener ese descenso en el tiempo.

“El balón gástrico ingerible representa una alternativa no invasiva para pacientes con sobrepeso u obesidad”, explica el Dr. Miguel Braun (M.N. 95.693), cirujano y director del Centro Médico Bionut, quien añade: “La cápsula no necesita anestesia, endoscopía ni cirugía. El paciente la ingiere con un vaso de agua y, una vez que llega al estómago, se transforma en un balón”.

El procedimiento se realiza en consultorio, dura entre 15 y 20 minutos y permite retomar las actividades habituales el mismo día. Según Braun, antes de indicar este tipo de tratamiento se realiza una evaluación integral del paciente. “Analizamos el índice de masa corporal, el porcentaje de grasa, las enfermedades asociadas y los intentos previos de descenso de peso. En general, está indicado en pacientes mayores de 16 años con un índice de masa corporal igual o superior a 27”, señala.

En términos de resultados, el especialista detalló: “En promedio, los pacientes pueden descender entre un 10 % y un 15 % de su peso corporal, lo que ya genera un impacto importante en la salud”.

Una vez que la cápsula llega al estómago, el especialista la expande mediante un pequeño catéter hasta convertirla en un balón que ocupa espacio y favorece una sensación de saciedad más temprana. El dispositivo permanece aproximadamente 16 semanas y luego se elimina de manera natural, sin necesidad de intervención adicional.

Este tipo de tecnología forma parte de abordajes médicos estructurados que combinan la herramienta con seguimiento clínico y nutricional, pero, más allá de la innovación tecnológica, los especialistas coinciden en que el éxito del tratamiento depende del acompañamiento profesional.

“No alcanza solo con el balón. Necesitamos un equipo multidisciplinario que incluya médicos, nutricionistas, endocrinólogos, psicólogos y especialistas en conducta alimentaria”, advierte Braun, quien agrega: “Como todo tratamiento, no es mágico. Requiere una reeducación y un cambio de hábitos. Si el paciente logra eso con el acompañamiento adecuado, puede mantener el peso a largo plazo”.

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