$2,5 billones, el costo de la mala praxis política del Gobierno

La falta de coordinación entre la mesa política de la Casa Rosada y el Congreso le costará a Javier Milei al menos 2,5 billones de pesos, por la ley de financiamiento universitario.

Un golpe al dogma de La Libertad Avanza del equilibrio fiscal causado por el fallo de la Sala III de la Cámara Contencioso Administrativo Federal, que ratificó la inmediata aplicación de la ley de financiamiento universitario.

La sentencia de segunda instancia deberá pagarla, en términos fiscales, Luis «Toto» Caputo, custodio del gasto público y encargado de validar las erogaciones de todos los ministerios. Pero el costo político de esta nueva derrota del oficialismo recae sobre Javier Milei, quien había vetado la ley que dispone aumentos salariales para el personal docente, no docente y becas de las universidades públicas.

El veto de Milei fue rechazado por más de dos tercios de los votos tanto en Diputados como en el Senado. Y tras la promulgación de la ley sin asignación específica de partidas, lo que la volvía inaplicable, sobrevino en una nueva derrota para la Casa Rosada, esta vez en la Justicia. El oficialismo acumula así a cielo abierto varias capas de inoperancia. Mala praxis en el Congreso, en la mesa política y también ante los tribunales en una semana corta, pero fatídica, en términos de pronunciamientos judiciales para el oficialismo: imputación de Manuel Adorni por el vuelo privado a Punta del Este, avance de la causa por la compra de un departamento sin declarar, nuevas pruebas en el marco de la investigación por la cripto estafa $LIBRA y un cautelar que suspende la aplicación del 82 artículos de la reforma laboral.

Se configura así una nueva crisis de gabinete para Milei. El rol pictórico, casi fotográfico de Manuel Adorni como jefe de los ministros, ya ni siquiera le permite cumplir su verdadera y devaluada función de vocero. El funcionario suspendió su conferencia de prensa y este miércoles fue convocado a Olivos para analizar su situación. A pesar del sostenimiento de Karina Milei, hay dudas internas sobre la capacidad de residencia de Adorni frente a los escándalos que afronta. Su continuidad, parece depender más de la dinámica interna de su familia y el cada vez mas reacio apoyo del ecosistema libertario. Adorni se convirtió en un activo tóxico para el gobierno, un pasivo no remunerado. Todo costo sin ningún beneficio. Nunca gestionó pero ahora tampoco comunica.

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