En algunas industrias roza el 8% y advierten mayor impacto en pymes.
El crecimiento de la morosidad en las familias durante el último año es uno de los indicadores más preocupantes en torno a la recurrente discusión sobre la disociación entre la macroeconomía y la microeconomía. En el segmento de empresas el incremento es menos alarmante, pero especialistas advirtieron que al interior de las mismas la situación dista de ser homogénea.
Mientras en familias la morosidad en los créditos saltó del 2,5% al 10,6% entre octubre de 2024 y enero de 2026, en empresas avanzó del 0,7% al 2,8% en un período similar.
Un informe de la consultora Analytica subrayó que en estas últimas el porcentaje no es tan elevado fundamentalmente porque el grueso del saldo de financiamiento lo concentran “las sociedades jurídicas que se encuentran listadas como grandes empresas (que representan apenas el 0,3% del total), que cuentan con más herramientas para gestionar las necesidades de caja y tienen acceso a mayor y mejor financiamiento”.
En ese sentido, la entidad aclaró que, mientras la mora en las grandes compañías es del 0,9%, en las pymes sube al 4%. Además, si en lugar de medir la irregularidad en función de los saldos se la evalúa en función de la cantidad de préstamos otorgados, se observa que en enero el 12,9% de las sociedades jurídicas tenía al menos una deuda en situación irregular.
Esta división entre empresas grandes y chicas también se verifica al interior de la industria manufacturera, el sector más afectado por la política económica del Gobierno.
“En áreas dominadas por grandes empresas o multinacionales, que no son muchas, como el refinamiento de petróleo, la irregularidad de cartera alcanza el 1,4%, mientras que en los fabricantes de automotores se reduce a apenas 0,03%. En contraste, algunas industrias más atomizadas muestran tasas más altas de morosidad: 7,7% en confección de prendas de vestir, 7% en productos textiles y 7,9% en fabricantes de muebles y colchones”, plasmó el informe de Analytica.
En términos agregados la industria presenta una morosidad por encima del promedio de empresas (3,6%), pero no es la actividad con peores números. El podio lo integran la construcción (6,1%), los servicios profesionales (4,5%) y hoteles y restaurantes (4%). En el caso de la construcción, Analytica destacó la coincidencia con una actividad en mínimos históricos, debido fundamentalmente a la paralización de la obra pública.