Escenas “apocalípticas” se vivieron en el noroeste australiano tras el paso del ciclón Narelle. El sol desapareció y la visibilidad cayó a cero en plena tarde.
Lo que parecía el inicio de una película de ciencia ficción se convirtió en una realidad inquietante para los habitantes de Australia Occidental.
Un fenómeno meteorológico extremo transformó el paisaje habitual en un escenario de pesadilla: el cielo se tiñó de un rojo intenso y denso, provocando temor y asombro en localidades como Exmouth, Denham y Shark Bay.
El fenómeno ocurrió cuando el ciclón Narelle (que alcanzó la categoría 4 antes de tocar tierra) azotó la región con ráfagas de viento que superaron los 200 km/h. En cuestión de minutos, la luz del día fue reemplazada por una penumbra rojiza que obligó a encender el alumbrado público y dejó a los vecinos en un estado de shock.
Residentes locales relataron a Contraportada que el ciclón causó mucho daño, «la destrucción fue grande, la gente perdió las casas y los pueblos están casi destruidos en el sur de Exmouth. Hace cuatro días que no para de llover».