El presidente de Bodegas de Salta, Alejandro Martorell, advirtió por una fuerte retracción de las ventas.
El sector vitivinícola salteño atraviesa un escenario complicado por la caída del consumo y la acumulación de vino en las bodegas, según advirtió Alejandro Martorell, presidente de Bodegas de Salta y propietario de Bodega Altupalka.
El empresario aseguró que la retracción no comenzó con la actual coyuntura económica, aunque sostuvo que se profundizó durante los últimos tres años.
“El último año de buen consumo fue el año 23 y de ahí ha bajado el consumo, con alguna acumulación fuerte de vino en las bodegas”, explicó.
Para dimensionar el cambio en los hábitos, aportó un dato contundente: en la década del 70 se consumían alrededor de 90 botellas de vino por persona al año y actualmente el número ronda las 16.
Martorell atribuyó parte de esa caída a la aparición de nuevas bebidas alcohólicas y no alcohólicas que compiten con el vino, además de cambios culturales que modificaron la forma de consumir.
También cuestionó la carga impositiva que soporta la actividad. Según afirmó, el 62% del precio de una botella corresponde a impuestos, situación que, sostuvo, también afecta la competitividad exportadora.
“No vemos muchos vinos importados en las góndolas, así que eso por ahora no nos ha afectado”, aclaró ante la consulta sobre la flexibilización de importaciones.