El Presidente se pronunció sobre la muerte asistida en una entrevista con un medio español.
Milei volvió a fijar su postura sobre temas vinculados a la vida y la muerte al manifestar su rechazo tanto al aborto como a la eutanasia, durante una entrevista brindada a un medio español. Sus declaraciones se produjeron en medio del debate que atraviesa España tras el caso de Noelia Castillo Ramos, la joven de 25 años que accedió a la muerte asistida luego de un prolongado proceso judicial.
La situación volvió a instalar el tema en la agenda internacional, a partir de la discusión que generó en torno a los límites del derecho a decidir sobre el propio cuerpo, la autonomía personal y la intervención del Estado en escenarios de salud extremos.
En diálogo con el medio El Debate, el mandatario fue consultado en primer lugar sobre la interrupción voluntaria del embarazo, legal en Argentina desde fines de 2020, y ratificó su postura histórica. “Mi posición respecto al aborto es opuesta, porque yo considero que la vida se inicia desde la concepción”, sostuvo. A su vez, desarrolló su argumento desde una mirada filosófica: “La vida es un continuo donde hay dos momentos discretos, la concepción y la muerte. Cualquier interrupción en el medio es un asesinato”.
Esta postura no resulta nueva dentro de su discurso. Antes de asumir la presidencia, Milei ya se había manifestado en reiteradas oportunidades en contra de la legalización del aborto e incluso su gobierno evaluó avanzar con la derogación de la ley vigente, aunque sin resultados en el Congreso.
El debate en torno a la eutanasia surgió a partir del caso de Noelia Castillo Ramos, quien falleció en Barcelona tras recibir autorización judicial para acceder a la muerte asistida. La joven atravesó una extensa disputa legal, luego de que su familia y una organización de perfil ultracatólico intentaran frenar el procedimiento. Finalmente, la Justicia avaló su decisión, lo que volvió a generar discusión en la sociedad española.
Al ser consultado sobre este punto, el Presidente aclaró que su rechazo responde a una convicción personal, aunque destacó el respeto por la decisión individual. “En lo personal, yo no estoy de acuerdo. Para mí la vida es un regalo que debemos honrar. Es un motivo de alegría que cada día podamos vivir”, expresó.
En ese marco, también planteó su visión sobre la muerte como alternativa frente a una vida difícil. “No puede ser peor estar muerto que tener una vida que no le gusta a alguien”, afirmó.
Sin embargo, estableció un límite en cuanto a la intervención de terceros. “Mientras lo que haga una persona no dañe a otros, yo no me meto en la vida de los demás. La decisión final es suya”.
Las declaraciones reflejan una tensión entre su postura personal —contraria tanto al aborto como a la eutanasia— y su enfoque liberal respecto de la autonomía individual. En ese sentido, señaló cómo actuaría ante un caso concreto: “Yo hablaría con esa persona para convencerla de que no lo haga, pero sigue siendo su decisión”.
Este planteo, basado en la no intervención estatal en decisiones privadas, se vincula con principios que el mandatario sostiene en otros ámbitos, aunque en este caso se combina con una mirada ética personal definida.
Durante la entrevista, Milei también expresó su respaldo a Estados Unidos e Israel en el contexto de la ofensiva militar contra Irán y en medio de una semana de alta tensión diplomática. “Apoyo total y absolutamente el accionar de Estados Unidos e Israel”, afirmó.
El Presidente sostuvo que Israel “es un Estado que acepta convivir con otros estados. Irán no acepta convivir con Israel. Lo quiere exterminar”. Además, agregó: “A mí no me importa lo que diga la prensa internacional socialista y las aberraciones y mentiras que dicen acerca de Bibi Netanyahu”.
En esa línea, definió a Israel como “el bastión de Occidente” y sostuvo que “Occidente es la filosofía griega, el derecho romano, la rectitud de los estoicos y la cultura judeocristiana. Israel es la base de la cultura judeocristiana”. A partir de ese enfoque, vinculó el conflicto con una disputa de valores: “Si usted le pega a Israel, le está pegando a los valores judeocristianos y de ahí le pega al capitalismo”.
Las declaraciones se dan en un contexto de escalada en Medio Oriente y de definiciones recientes del Gobierno frente al régimen iraní, al que la Justicia local atribuye el patrocinio de los atentados contra la Embajada de Israel en 1992 y la AMIA en 1994.