Reabre el debate sobre las inyecciones para adelgazar.
La delgadez dominó la conversación en la gala.La gala de los premios Oscar volvió a desplegar su habitual espectáculo de glamour en el Dolby Theatre de Los Ángeles: vestidos de alta costura, joyas millonarias y celebridades posando ante cientos de cámaras.
Sin embargo, más allá de los looks y las listas de mejor vestidas, hubo otro tema que comenzó a circular en redes sociales y medios internacionales: la extrema delgadez de algunas de las figuras más visibles de la noche.
Actrices como Demi Moore, Nicole Kidman y Emma Stone fueron señaladas en distintos reportajes por lucir siluetas más delgadas que en apariciones anteriores. En el caso de Moore, de 63 años, su presencia con un vestido que destacaba su figura generó comentarios en redes y especulaciones sobre una notable pérdida de peso.
Las conversaciones también se extendieron a la tradicional fiesta posterior organizada por Vanity Fair, donde varias celebridades volvieron a mostrar figuras muy estilizadas que algunos compararon con la estética “heroin chic” de los años 90, marcada por cuerpos extremadamente delgados.
El debate aparece en paralelo al crecimiento global del uso de medicamentos inyectables desarrollados originalmente para tratar la diabetes tipo 2 y que también demostraron ser eficaces en el tratamiento de la obesidad.
La endocrinóloga María Eugenia Anselmi (M.N. 148.501), del Hospital Austral, explica que estos tratamientos no fueron pensados como una solución rápida con fines estéticos.
“Los análogos de GLP-1 son medicaciones seguras, estudiadas y aprobadas para el tratamiento de la obesidad, no como una solución rápida para bajar de peso”, remarca la experta.
Por eso, advierte que cualquier persona que esté considerando iniciar un tratamiento farmacológico debería hacerlo con acompañamiento profesional.
“Si una persona está pensando en usar fármacos para bajar de peso, la primera indicación es que vaya al médico. La obesidad es una enfermedad metabólica compleja que requiere evaluación, diagnóstico y seguimiento”, señala.
Según los especialistas, el problema no es el medicamento en sí, sino su uso sin indicación médica o con fines exclusivamente estéticos.
Anselmi señala que el enfoque actual en medicina no debería centrarse solo en bajar kilos: “Hoy lo más saludable no es hablar de bajar de peso, sino de mejorar la composición corporal: reducir la grasa, especialmente la visceral, preservando el músculo”.
Los descensos bruscos de peso pueden provocar distintos problemas de salud. “Cuando el descenso de peso es demasiado rápido pueden aparecer problemas como pancreatitis, pérdida acelerada de músculo, deshidratación, alteraciones metabólicas o caída de cabello”.
Por eso insiste en que la medicación debe formar parte de un tratamiento integral. “La medicación ayuda a controlar el hambre para poder cumplir un plan nutricional. No está pensada para anular el hambre y dejar de comer”.