El triángulo amoroso que sorprendió al fútbol

Compartieron inferiores y fueron amigos, pero uno cometió una traición que al día de hoy sorprende a todos en el mundo.

Todo el mundo del fútbol aguardaba por ver a una Bélgica que arrase en Europa y el planeta por el gran potencial de sus estrellas. El conjunto europeo pasó de ser un equipo que buscaba molestar a un candidato serio, producto de la talla de sus figuras como lo son Thibaut Courtois y Kevin De Bruyne.

Pero detrás de sus máximas figuras, hubo un escándalo al que muchos le atribuyen los constantes fracasos deportivos. Los jugadores formados en el Genk compartieron equipos y selecciones juveniles, pero también un mismo amor, lo cual generó una de las historias de traición fuera de las canchas más recordadas de los últimos años.

El conflicto se originó tras una serie de crisis personales que afectaron al círculo íntimo de los futbolistas. En 2012, De Bruyne le fue infiel a su entonces novia, Caroline Lijnen, con una amiga cercana de ella. Un año después, en 2013, Caroline viajó a Madrid con un grupo de amigas y allí se produjo el encuentro con Courtois, quien en ese momento atajaba en el Atlético de Madrid.

La situación salió a la luz cuando una de las personas que acompañó a Caroline en España le informó al volante sobre lo ocurrido. Al ser consultada por la prensa belga sobre este episodio, Lijnen no ocultó los motivos de su acercamiento al arquero: “Él me había engañado y yo pensé: ‘¿Por qué no voy a hacer lo mismo?’”. Además, comparó el trato recibido por ambos: «Esa noche, Thibaut me ofreció lo que yo no había recibido de Kevin en tres años. Me preparó una cena deliciosa y me escuchó».

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