La moneda estadounidense se revalorizó ante la volatilidad del petróleo y las perspectivas de aumento en la inflación mundial.
La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán siguió escalando en los últimos días y sus efectos no solamente se ven en el precio del petróleo y en la volatilidad financiera internacional, sino también en la revalorización del dólar a nivel global.
Antes del inicio de este episodio bélico, el mercado preveía que el dólar se mantendría débil en el mundo. La principal explicación detrás de esa proyección tenía que ver con las políticas económicas de Donald Trump, que impulsaba una baja de las tasas de interés.
Sin embargo, el estallido de la guerra en Medio Oriente cambió el panorama. Ante la creciente incertidumbre, los inversores vuelven a refugiarse en activos seguros, como el dólar, que se fortaleció.
La mejora en el valor de la moneda estadounidense tiene efectos en todo el mundo y la Argentina, cada vez más integrada a los mercados internacionales, no está exenta.
“Un dólar global fuerte suele endurecer las condiciones financieras para los mercados emergentes. En la Argentina el impacto se combina con una situación particular: mientras el peso se sigue apreciando en términos reales como parte del proceso de desinflación, el reciente rebote inflacionario muestra que ese equilibrio aún es frágil. La clave seguirá siendo consolidar la baja de la inflación para que el esquema cambiario resulte sostenible”, afirmó Santiago Palma Cané, socio de Fimades.