Las empresas de electrodomésticos registran niveles de morosidad de hasta el 40%, mientras que uno de cada tres celulares se importa de forma ilegal en Argentina.
En un contexto de crecimiento económico que no logra traducirse en una recuperación sostenida del consumo masivo, y con una inflación aún en ascenso, la mora en los créditos aparece como tema prioritario en la agenda de las empresas. Al mismo tiempo, el dato de que 1 de cada 3 celulares se importan ilegalmente realza la preocupación por el avance persistente del contrabando de productos importados.
El crédito destinado al consumo de bienes durables -que había sido el principal sostén de las ventas durante 2024- empieza a mostrar señales de agotamiento, y los rubros que habían apostado al financiamiento se muestran como los más perjudicados.
El fenómeno explica parcialmente que la irregularidad de la cartera de préstamos a las familias haya superado el 10% en enero y casi triplicado el promedio de la región. El dato enciende alarmas en todo el ecosistema comercial, pero el caso más evidente es el de electrodomésticos.
Distintas cadenas reconocen a este medio que los niveles de morosidad ya se ubican entre el 30% y el 40%. Se trata, justamente, de un rubro que había logrado sostener ventas en un contexto recesivo a partir de cuotas y promociones.
Entre los factores que explican el atraso en los pagos aparecen los niveles de tasa de interés y el creciente peso de las cuotas en los ingresos. Según la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia, en el último año más de 2 millones de créditos entraron en situación de atraso: 1 millón solo con fintech, tarjetas de consumo y otras entidades no financieras; 450 mil solo con bancos; y el resto con ambas. El 25% de los préstamos tiene algún tipo de irregularidad en su pago.