El mandatario fue removido de su cargo debido a una investigación de la fiscalía por presunto tráfico de influencias.
El Congreso de Perú destituyó al presidente interino José Jerí, séptimo jefe de Estado en 10 años que es removido del cargo. La fiscalía lo investiga por dos casos de tráfico de influencias tras la revelación de encuentros clandestinos con empresarios chinos.
La remoción tiene lugar a menos de dos meses para las elecciones presidenciales del 12 de abril en un país convulsionado en el que Jerí asumió hace poco más de cuatro meses. A partir de ahora, el Poder Legislativo deberá elegir a un nuevo mandatario.
Uno de los parlamentarios deberá ser elegido como nuevo jefe del Congreso y, por tanto, se convertirá en el mandatario del Perú, que tendría así un octavo jefe de Estado desde 2016.
La crisis contra Jerí escaló luego que la prensa revelara que se reunía de forma oculta con dos empresarios chinos: un contratista estatal y otro investigado por la fiscalía por presuntamente integrar una red de tráfico de madera.
El nuevo presidente también asumirá de manera interina, de igual forma que lo hizo Jerí, siguiendo el camino previsto por la Constitución luego de la destitución de la expresidenta Dina Boluarte en un juicio político relámpago en el que se la acusó de no poder resolver una ola de extorsiones y asesinatos a sueldo.
Durante la jornada, Jerí enfrentaba siete pedidos de censura impulsados por la minoritaria oposición de izquierda. Acompañaban el pedido un bloque de partidos de derecha que pretendían removerlo por “inconducta funcional y falta de idoneidad”.