Con apenas cinco meses de trabajo conjunto, Juana y Pablo se consagraron campeones de la Preliminar Oficial del Mundial de Tango BA en la sede Resistencia.
En diálogo exclusivo con Contraportada, contaron cómo construyeron este sueño que hoy los llevará a representar a Salta en el escenario más importante del tango mundial.
Hay abrazos que duran apenas unos segundos y otros que parecen contener una vida entera. El de Juana y Pablo, sellado en el escenario tras escuchar sus nombres como campeones de la Preliminar Oficial del Mundial de Tango BA en la categoría Tango Escenario, fue uno de esos instantes que el tiempo guarda para siempre.
La pareja abrió su corazón para compartir la historia que hay detrás de ese logro: meses de esfuerzo silencioso, incontables horas de ensayo, renuncias, desafíos y una pasión inquebrantable que hoy los convierte en los representantes de Salta en el Mundial de Tango de Buenos Aires.
Detrás de esa consagración no hubo casualidades. Apenas cinco meses atrás comenzaron a bailar juntos. Hoy, ese mismo abrazo que nació entre ensayos y sueños compartidos los llevará a la competencia más importante del mundo.
Aunque sus historias comenzaron por caminos diferentes, el destino terminó reuniéndolos sobre una misma pista.
Juana descubrió la danza cuando apenas tenía cuatro años, a través del folklore. Su formación continuó en el Instituto de Danzas «El Cimarrón», donde obtuvo su título de Maestra y Profesora de Danzas Nativas y Folklóricas. A los diez años apareció el tango y desde entonces se convirtió en parte de su vida. Más tarde perfeccionó su carrera en la Universidad Nacional de las Artes (UNA), integró la Compañía de Tango de la institución, el Ballet Folklórico Nacional Argentino y distintas compañías con las que representó al país en escenarios internacionales.
Pablo, en cambio, llegó a la danza a los 22 años, impulsado por la curiosidad de descubrir nuevos lenguajes artísticos. Se formó en danzas folklóricas, clásicas y contemporáneas hasta especializarse en tango. También integró la Compañía de Tango de la Universidad Nacional de las Artes y continuó perfeccionándose con destacados maestros, participando en festivales y espectáculos dentro y fuera del país.
Como pareja artística comenzaron creando coreografías para distintos espectáculos y, poco después, dieron vida a su proyecto independiente P&J Tango, desde donde hoy dictan clases, seminarios y realizan presentaciones. En apenas cinco meses lograron construir una identidad propia, un lenguaje que los representa y que terminó conquistando al jurado.
«Este título reconoce todo el camino recorrido», al recordar la consagración, Juana y Pablo expresaron a Contraportada que el premio representa mucho más que una medalla.
«Significa haber cumplido un gran anhelo. Es una alegría inmensa y una emoción muy profunda. Detrás de ese título hay muchísimas horas de ensayo, estudio, búsqueda, dudas, esfuerzo y, sobre todo, mucha pasión», contaron.
Para ellos, el reconocimiento también implica una enorme responsabilidad. «Sentimos que este logro reconoce todo ese proceso y nos da el enorme orgullo de representar a Salta en el Mundial de Tango de Buenos Aires.»
Cinco meses para construir un sueño
El camino hasta la competencia estuvo lleno de desafíos. Además de aprender a bailar juntos, debieron encontrar una identidad artística común.
En diálogo con este medio, explicaron que ambos llegaban con trayectorias diferentes, por lo que el mayor reto fue transformar esas experiencias en una propuesta propia.
A eso se sumó la necesidad de organizar el tiempo entre las clases que dictan, sus trabajos individuales y las responsabilidades personales.
Durante esos cinco meses estudiaron cada detalle de la obra: la música, la composición coreográfica, la técnica, la interpretación, el vestuario y el maquillaje.
«La coreografía fue creada por nosotros en Salta y, durante el proceso, enriquecida con la mirada de maestros que queremos y respetamos muchísimo, quienes nos acompañaron con devoluciones que fueron fundamentales para seguir puliendo la propuesta”, destacaron.
Los ensayos se realizaron en la Escuela de Ballet y Teatro Musical Candela García Schwarcz, espacio que les abrió sus puertas para desarrollar la propuesta, además del acompañamiento de distintos maestros que aportaron su mirada artística durante todo el proceso.
El instante que quedará para siempre
Cuando el jurado anunció que eran los ganadores de la sede Resistencia, en Chaco, las emociones desbordaron.
Con el pasaje asegurado al Mundial de Tango de Buenos Aires, Juana y Pablo continúan perfeccionando cada detalle de la coreografía.
Su objetivo inmediato es presentar una versión todavía más sólida de la obra, pero sin perder de vista aquello que los llevó hasta aquí.
«Soñamos con ser campeones del mundo y vamos a trabajar para eso. Pero, por encima de cualquier resultado, queremos seguir conectados con lo que amamos, disfrutar el proceso y que nuestro trabajo hable por nosotros», confiaron a Contraportada.
Además de competir, Juana y Pablo desarrollan su labor de manera independiente a través de P&J Tango, con el firme compromiso de difundir el tango desde Salta hacia el país y el mundo.
Actualmente dictan clases regulares de Técnica Femenina de Tango y Tango Escenario, todos los domingos en la Escuela de Ballet y Teatro Musical Candela García Schwarcz, ubicada en Santiago del Estero 611.
Quienes deseen conocer su trabajo o sumarse a las clases pueden encontrarlos en Instagram a través de las cuentas @pj.tango y @escuela_candeladanzas_.
Antes de despedirse, Juana y Pablo agradecieron a Contraportada por el espacio y renovaron su compromiso de seguir llevando el nombre de Salta a lo más alto del tango argentino.
Porque el tango no es solamente una danza. Es memoria, identidad, encuentro y emoción. Y cuando dos historias se abrazan con la misma pasión, los sueños dejan de parecer imposibles para convertirse en realidad.