Sin combustible y virtualmente paralizada, la isla observa cómo caen sus ingresos por turismo, minería, tabaco y servicios médicos.
Donald Trump dejó a Cuba a la deriva y en modo supervivencia 67 años después del triunfo de la Revolución.
Sin combustible y con una economía pauperizada desde hace más de 30 años, el gobierno de Miguel Díaz-Canel observa cómo se esfuman sus principales fuentes de ingreso de divisas por un bloqueo renovado y total.
La crisis es inédita. Nunca se había tocado fondo de una manera tan descarnada. No es solo la emergencia social, con basura acumulada, sin transporte y una vida virtualmente paralizada.
La economía se derrumba a niveles nunca vistos. Los ingresos por turismo, minería, tabaco y servicios médicos están por el piso. La crisis es peor aún a la que siguió a la caída de la Unión Soviética y el campo socialista que derivó en el inicio del llamado “Período Especial”.
Los cubanos parecen resignados a depender de sus familiares migrantes.
“No pudiéramos haber sobrevivido sin su ayuda. Aunque yo rento habitaciones (por horas, para parejas) hay muy pocos clientes y mi jubilación es de 2020 pesos cubanos (poco más de cuatro dólares en el mercado negro). ¡Gracias a Dios por la familia sobrevivimos! En casi todas las casas hay emigrantes y siempre algo mandan a padres, hijos, hermanos”, dijo a la prensa una vecina del barrio de Alamar, en el este de La Habana y cuyo nombre se preserva.