El clima invernal puede afectar órganos vitales. Expertos explican cómo cuidarnos sin alarmarnos ni subestimarlo.
A medida que el frío extremo permanece en gran parte de la Argentina, el abrigo deja de ser solo una cuestión de confort.
Las temperaturas muy bajas pueden alterar el funcionamiento de varios sistemas del cuerpo, especialmente en personas mayores, niños pequeños o con condiciones médicas previas.
El frío impacta en el corazón, el cerebro, los pulmones y hasta en la capacidad de pensar con claridad. Entender cómo responde el cuerpo a este clima y qué hacer para protegerse es clave para pasar el invierno sin sobresaltos.
Cuando nos exponemos al frío, el cuerpo pierde calor más rápido de lo que lo genera. Eso obliga al organismo a gastar energía para mantener la temperatura interna estable. Si no lo logra, se corre riesgo de hipotermia (cuando la temperatura corporal cae por debajo de los 35°C) o de congelamiento.
Según el Dr. Haitham Khraishah, cardiólogo preventivo del Instituto Cardíaco y Vascular de los Hospitales Universitarios Harrington, “todos y cada uno de los sistemas del cuerpo pueden verse afectados con el frío”. El cuerpo pierde calor por:
Radiación: el 60% del calor se escapa hacia el aire.
Conducción y convección: al tocar superficies frías o por acción del viento.
Evaporación: al transpirar durante un esfuerzo físico.
Respiración: inhalar aire frío obliga al cuerpo a calentarlo, lo que consume energía.
Cómo protegerse del frío de forma efectiva
La prevención empieza con la ropa. Lo ideal es vestirse en capas, proteger cabeza, cuello, manos y pies, y no dejar piel al descubierto. Es preferible evitar las mantas eléctricas y no confiarse en la temperatura que marca el termómetro. Las recomendaciones clave son:
- Evitar el sudor excesivo: la transpiración enfría el cuerpo.
- Mantenerse activo sin exigirse de más.
- Tomar bebidas calientes.
- No fumar: el tabaco empeora la circulación.
- Estar atentos a los signos de alerta: especialmente en mayores y niños.