El país formalizó su salida del organismo internacional y se abre un nuevo escenario en la política sanitaria.
La salida de la Argentina de la Organización Mundial de la Salud (OMS) abre un nuevo escenario en la política sanitaria, pero su impacto en la vida cotidiana de las personas no sería inmediato.
El infectólogo Hugo Pizzi, quien fue asesor durante la pandemia, relativizó el alcance de la medida: “Para el ciudadano de a pie, esta medida no va a significar nada”, afirmó.
Sin embargo, también expresó una mirada crítica sobre la decisión: “Me da mucha tristeza salir de una organización como la OMS, pero debemos reconocer que en los últimos tiempos se ha politizado”.
Más allá del debate político, el eje sanitario pone el foco en qué cambia realmente para la población.
Uno de los principales interrogantes es el acceso a vacunas y medicamentos. Desde el Gobierno sostienen que la salida no afecta la calidad del sistema sanitario y que se fortalecerán acuerdos bilaterales y mecanismos regionales.
En ese sentido, Argentina continúa formando parte de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), considerada clave para la región.
A través del Fondo Rotatorio de la OPS, el país puede acceder a vacunas y medicamentos a precios más bajos y con disponibilidad sostenida.
Este mecanismo, que ya funciona desde hace décadas, se consolida como una herramienta central para garantizar el acceso a insumos esenciales.