La caída del tipo de cambio real y la suba de costos locales ponen en riesgo a los pequeños productores de pollo y cerdo.
La importación de carne aviar, porcina y vacuna alcanzó en marzo la cifra récord de 12.241 toneladas, unas 4.000 más que en febrero. Los analistas aseguran que el rebote responde a la apreciación cambiaria y al aumento de los costos de producción local. En el sector advierten por los riesgos de supervivencia para pequeños productores de pollo y cerdo. En noviembre de 2023, antes de la asunción del gobierno de Javier Milei, las compras al exterior apenas habían alcanzado las 684 toneladas.
Como ocurre en otros mercados, el negocio de la carne atraviesa una profunda transformación a partir del cambio de modelo económico. Desde septiembre de 2024 comenzó a registrarse un fuerte incremento de las cantidades importadas e impulsadas principalmente por el cerdo las compras externas llegaron entonces a las 2.552 toneladas.
Desde ese momento hubo subas y bajas, condicionadas por la demanda y el tipo de cambio real, pero se consolidó un piso que ya no volvió a perforarse. En paralelo, se desarticuló buena parte del cepo cambiario y de las regulaciones que también pesaban sobre el esquema de comercio exterior.
De acuerdo con el último informe del Instituto para el Desarrollo Agroindustrial Argentino (IDAA), el récord llegó en marzo, cuando las importaciones totales de carne alcanzaron las 12.241 toneladas. Para el ingeniero agrónomo y titular de RIA Consultores, Javier Preciado Patiño, “no se puede desvincular este rebote de la caída del tipo de cambio”.
Si bien se trata de volúmenes todavía menores en comparación con la producción nacional, para el IDAA la señal es clara: puede resultar más conveniente importar carne que comprarla en la Argentina, incluso en un contexto de deterioro del poder adquisitivo de los salarios.