Tensión en Bolivia por la falta de combustible y alimentos

Siguen los bloqueos. Faltan verduras, carne, combustible y medicinas.

El desabastecimiento de combustible, alimentos y medicinas se agravó en La Paz y en la vecina ciudad de El Alto, donde el gobierno desplegó más de 2500 policías por temor a una nueva ola de protestas anunciada por los líderes sindicales y campesinos.

Decenas de bloqueos en los principales accesos mantienen desde hace dos semanas un virtual cerco a la capital administrativa del país y sus alrededores.

La protesta, impulsada por la Central Obrera Boliviana (COB), campesinos, maestros y sectores afines al expresidente Evo Morales, exige la renuncia del presidente Rodrigo Paz, quien asumió el poder hace apenas seis meses después de 20 años de hegemonía del Movimiento Al Socialismo (MAS).

“El desabastecimiento se hace cada dia más notorio. Se ven faltantes de verduras, carnes, gasolina y sobre todo en farmacias y hospitales. Los precios aumentaron hasta tres veces. Hay una gran angustia”, dijo el periodista y escritor Robert Brockmann.

Numerosos comerciantes redujeron horarios de atención y varios productos básicos duplican e incluso triplican su costo en centros de abasto, resumió el sitio local Brújula Digital.

Según el reporte, varios puestos permanecieron cerrados y otros sólo vendieron únicamente a sus clientes conocidos. “Productos básicos alcanzaron precios nunca antes vistos”, indicó.

El gobierno desplegó más de 2500 policías en las calles ante el temor de nuevas protestas anunciadas por los líderes sindicales y campesinos. Sin embargo, voceros oficiales decartaron un estado de sitio.

“Tenemos los reportes de que va a haber nuevamente movilizaciones que van a volver a bajar a la ciudad, pero esta vez vamos a actuar de otra manera“, dijo a radio Panamericana el comandante nacional de la Policía, Mirko Sokol.

Fuentes del gobierno, según el diario El Deber, sostienen que los disturbios respondieron a una acción coordinada con fines desestabilizadores en medio del conflicto político y social que atraviesa el país.

“Una cosa es la protesta pacífica y otra es la violencia. No vamos a permitir que se disfrace esa violencia con demanda social. Esto ya no es una demanda social, ya no es una demanda legítima, es una demanda más política que tiende a debilitar la democracia”, dijo el viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, Ernesto Justiniano.

El gobierno considera que Evo Morales, refugiado en su bastión del Chapare para escapar de una orden de captura en su contra en un proceso por corrupción de menores, está detrás de las protestas.

En un posteo en X, el expresidente afirmó: “En Bolivia rige un Estado neocolonial, neoliberal y racista que odia y reprime a los pueblos indígena originario campesinos”.

“Los funcionarios y seguidores del presidente Rodrigo Paz, la noche del lunes, pisotearon y quemaron la wiphala, símbolo de los pueblos originarios. Ese hecho es la mayor expresión de odio y racismo que tiene la derecha. Hablan de paz pero son violentos contra los pobres”, indicó.

Además, señaló: “Los llaman salvajes, indios sucios y brutos por defender a la patria y buscar justicia y comida. Nos acusan de terroristas y narcotraficantes porque, como protesta pacífica, marchamos centenares de kilómetros. Los que en 2019 bloquearon, agredieron y escupieron a campesinos; y quemaron instituciones para derrocar un gobierno legítimo, hoy acusan de golpistas al pueblo sublevado”.

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