Es posible mejorar la salud aun con muy poco tiempo disponible.
Con la vorágine con la que vivimos, no siempre es posible cumplir con los 150 minutos de actividad física a la semana, con dos sesiones de fuerza adicionales, que recomiendan los principales organismos internacionales encargados de velar por nuestra salud.
Para muchas personas, ese es un objetivo que no pueden llegar a lograr debido al ajetreo y las responsabilidades del día a día.
Evidentemente, lo aconsejable es tratar de llegar al umbral mínimo de tiempo que se nos pide en cuanto a la realización de la actividad física porque tiene asociados innumerables beneficios, pero la evidencia científica también certifica que, cambiando el enfoque, es posible prevenir enfermedades, potenciar la forma física y mantener un peso saludable, sobre todo a partir de determinadas edades.
En este caso, no solo se trata de hacer ejercicio físico sino de algunos aspectos de nuestro estilo de vida que nos permitan elevar la intensidad y la exigencia para que el tiempo deje de ser una excusa. Se trata de que nos movamos más y nos centremos en el esfuerzo y en la intensidad en lugar de hacerlo en la cantidad de minutos. En este sentido, la Universidad de Sidney lleva tiempo tratando de popularizar las bondades del método VILPA (actividad física vigorosa intermitente) como una manera sencilla de mejorar nuestra salud de muchas maneras y dedicando muy poco tiempo
A finales de 2022, un estudio dirigido por el Centro Charles Perkins de la institución australiana, publicado en Nature Medicine, fue el primero en medir con precisión los beneficios de la actividad física vigorosa intermitente en el estilo de vida, que no es otra cosa que episodios o ráfagas muy breves de actividad intensa (de uno a dos minutos en este caso) que realizamos de manera habitual en nuestro día a día, como correr para tomar el colectivo, caminar a toda velocidad mientras hacemos compras o jugar con los niños a juegos que requiere“Nuestro estudio demuestra que se pueden conseguir beneficios similares a los del entrenamiento a intervalos de alta intensidad (HIIT) aumentando la intensidad de las actividades incidentales de la vida diaria, y cuantas más, mejor”, afirma Emmanuel Stamatakis, catedrático de Actividad Física, Estilo de Vida y Salud de la Población del Centro Charles Perkins y añadió que unas cuantas sesiones muy breves de tres o cuatro minutos al día pueden hacer mucho y hay muchas actividades cotidianas que pueden modificarse para aumentar la frecuencia cardiaca durante un minuto más o menos.
La mayoría de los adultos de 40 años o más no practica ejercicio o deporte con regularidad, pero Stamatakis afirma que el estudio revela cómo la actividad física incidental puede superar muchas barreras. “Aumentar la intensidad de las actividades diarias no requiere dedicar tiempo, prepararse, pertenecer a un club ni tener habilidades especiales. Se trata simplemente de acelerar el ritmo al caminar o hacer las tareas domésticas con un poco más de energía», asegura.n mucha energía.
De hecho, los investigadores descubrieron que sólo tres o cuatro sesiones diarias de VILPA de un minuto de duración se asocian a una reducción de hasta el 40% de la mortalidad por todas las causas y por cáncer, y de hasta el 49% de la mortalidad por enfermedades cardiovasculares.