Salud digestiva: qué controles no deberías dejar pasar

La prevención, la detección de lesiones en el intestino y el diagnóstico temprano son fundamentales para el tratamiento de enfermedades como el cáncer de colon.

La gastroenterología es la especialidad médica que se ocupa de las enfermedades del aparato digestivo y hay estudios específicos que se llevan a cabo para descubrir a tiempo ese tipo de problemas: se trata de la videocolonoscopía y la Video Endoscopía Digestiva Alta, VEDA, o Esofagogastroduodenoscopía.

La videocolonoscopía o videoendoscopía baja es el método más eficaz para la detección de lesiones del intestino y prevención del cáncer de colon. Este estudio examina la totalidad del intestino grueso (colon) mediante una cámara flexible y permite detectar y extirpar pólipos, diagnosticar el cáncer colorrectal en etapas tempranas, evaluar colitis y otras enfermedades inflamatorias. Se realiza con sedación y requiere una preparación intestinal previa.

Por su lado, la Video Endoscopía Digestiva Alta, VEDA, o Esofagogastroduodenoscopía, es un procedimiento endoscópico que permite examinar la parte alta del tracto gastrointestinal, compuesto por el esófago, el estómago y el duodeno. Se utiliza un tubo delgado y flexible llamado endoscopio, que posee una lente propia y cámara y se introduce vía oral.

El objetivo de la VEDA es revisar la mucosa del esófago, estómago y duodeno para diagnosticar patologías y efectuar tratamiento simultáneo y es el estudio más preciso en la detección de úlceras y estadios iniciales de tumores de esófago, estómago y duodeno, a la vez que permite distinguir entre condiciones benignas y malignas, realizando biopsias (pequeñas muestras de tejidos) de las áreas sospechosas

Uno de los objetivos de los estudios es la detección del cáncer de colon, enfermedad que es prevenible y curable, que en su primera fase, es asintomático y, por eso es primordial que, a partir de los 50 años, se consulte con un médico para poder realizarlos.

La detección y resección temprana de estos pólipos, aún no malignos, permiten disminuir eficazmente la incidencia de la enfermedad en el 90% de los casos. Sin embargo, cuando la enfermedad es diagnosticada en etapas más avanzadas, las probabilidades de recuperarse descienden.

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