Un trabajo de la Universidad de Oxford determinó que con el reposo, los espermatozoides no mejoran: se gastan.
Durante años se repitió el mismo consejo: si buscás un hijo, aguantá unos días antes de intentarlo. La lógica parecía simple —cuanto más se acumula, mejor—, pero la evidencia apunta ahora en la dirección contraria.
Los espermatozoides no mejoran con el reposo. Se gastan.
Guardados demasiado tiempo, se oxidan, pierden movilidad y acumulan daño en su ADN. Y eso ocurre sin importar la edad del hombre.
El equipo de Oxford llegó a esa conclusión después de revisar 115 estudios con casi 55.000 hombres y otros 56 trabajos en 30 especies animales. El patrón se repetía en todas: el esperma que queda almacenado rinde peor y baja las chances de fecundación.
«Los hombres necesitan la eyaculación para expulsar todo el semen dañado», resume el investigador Krish Sanghvi. «Así obtienen espermatozoides más frescos para la próxima vez».
¿Cada cuánto conviene tener relaciones para buscar un embarazo?
No hay un número mágico igual para todos, aclara José Miguel García Cebrián, ginecólogo de Ginemed Sevilla. Pero sí algunas referencias:
- Para buscar embarazo: cada dos o tres días, con foco en los días fértiles de la pareja. Es el equilibrio entre cantidad y calidad.
- Antes de una muestra en una clínica de fertilidad: los autores sugieren haber eyaculado dentro de las 48 horas previas.
- Todos los días: es normal y posible, sobre todo en hombres jóvenes, siempre que no genere molestias ni interfiera con la vida diaria.
Hacerlo a diario puede bajar un poco la concentración de espermatozoides, señala el especialista, pero no impide lograr un embarazo si la calidad general es buena.
El dato incómodo es que la Organización Mundial de la Salud todavía recomienda entre dos y siete días de abstinencia antes de un análisis de semen. Para el urólogo François Peinado, ese límite superior «podría estar favoreciendo inadvertidamente el daño genético».