¿Qué pasa si dejás de entrenar durante un mes?

La pérdida de fuerza y de resistencia comienza antes de lo que muchos imaginan.

Vacaciones, una lesión, una etapa de mucho trabajo o simplemente la falta de ganas. Son muchas las razones por las que una persona puede dejar de hacer ejercicio durante varias semanas.

La buena noticia es que un mes de inactividad no hace desaparecer todos los beneficios logrados. La mala es que el cuerpo empieza a notar la diferencia antes de lo que muchos creen.

Los cambios dependerán de la edad, el nivel de entrenamiento y el tipo de actividad que se realizaba, pero existen algunas modificaciones que suelen aparecer en la mayoría de las personas cuando el ejercicio deja de formar parte de la rutina.

La capacidad cardiovascular es una de las primeras en verse afectada. Con el paso de los días disminuye la resistencia física y actividades cotidianas, como subir escaleras o caminar rápido, pueden demandar un mayor esfuerzo.

También empieza a perderse fuerza muscular, especialmente si la interrupción incluye dejar de realizar ejercicios de resistencia o levantar peso. En quienes permanecen completamente sedentarios, puede reducirse la masa muscular y aumentar el porcentaje de grasa corporal si la alimentación no acompaña el descenso del gasto energético.

Otro aspecto que suele modificarse es el metabolismo. Al moverse menos, el organismo consume menos calorías y, si no se ajustan los hábitos alimentarios, puede producirse un aumento de peso. Además, algunas investigaciones muestran que períodos prolongados de inactividad pueden afectar el control de la glucosa y la sensibilidad a la insulina.

Uno de los errores más frecuentes es querer entrenar con la misma intensidad que antes de la pausa. Después de varias semanas de inactividad, el cuerpo necesita readaptarse de manera progresiva.

La recomendación es comenzar con cargas más bajas, aumentar la intensidad de forma gradual y priorizar la constancia antes que la exigencia. Caminar, andar en bicicleta, nadar o realizar ejercicios de fuerza moderados pueden ser una buena forma de recuperar el hábito sin sobrecargar músculos y articulaciones.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *