Investigadores que estudian el gasto calórico durante las muestras de afecto físico han confirmado que una sesión de besos intensa y prolongada puede quemar más calorías que 30 minutos en una cinta de correr.
El estudio realizó un seguimiento a 204 adultos durante ocho semanas, utilizando monitores de frecuencia cardíaca, pruebas metabólicas y sistemas de seguimiento de movimiento para medir el gasto energético durante diversas actividades.
Los participantes del grupo que realizaba sesiones de besos mostraron aumentos sostenidos en la frecuencia cardíaca y la actividad muscular, especialmente cuando dichas sesiones implicaban estar de pie, movimiento y contacto corporal completo.
Los investigadores señalan que el mayor gasto calórico se debe a la combinación de movimiento continuo, una frecuencia cardíaca elevada y períodos más largos de interacción física. Los hallazgos sugieren que los besos intensos pueden exigir mucho más al cuerpo de lo que la mayoría de la gente imagina.