El problema afecta a uno de cada siete niños y suele resolverse con cambios simples, pero los padres cometen errores frecuentes.
Cuando un chico sufre estreñimiento, la frustración invade el hogar. Pero lo que muchos padres desconocen es que este problema tiene definiciones menos obvias de lo que imaginan. La clave no reside en cuántas veces por semana un niño evacúa, sino en cómo lo hace.
“El estreñimiento no se define por la frecuencia de las deposiciones. El estreñimiento se define por la consistencia de las deposiciones”, explica la Dra. Jaya Punati, neurogastroenteróloga y codirectora del Programa de Anomalías Colorrectales y Pélvicas del Hospital Infantil de Los Ángeles (Estados Unidos).
Las heces saludables deben ser blandas y fáciles de expulsar —“como una espiral o un montón suave”—, mientras que heces duras son la verdadera señal de alarma. El rango normal oscila entre tres veces por semana y tres veces al día, varía según cada niño.
La prevención comienza antes de cualquier medicamento. La dra. Punati enfatiza la importancia de consumir entre cinco y seis porciones diarias de frutas y verduras acompañadas de agua. Su recomendación es reveladora: “Comida seca, heces secas”. Estos alimentos aportan humedad al colon, facilitando la formación de deposiciones blandas.
Sin embargo, aquí aparece el primer error común. Muchos padres creen que agregar más fibra a través de suplementos es la solución. La dra. Punati advierte sobre este mito: “Es mejor comer una manzana que tomar una pastilla de fibra. No es lo mismo”. Los suplementos como psyllium o semillas de lino pueden provocar más estreñimiento si no se acompañan de suficiente agua, mientras que los alimentos integrales favorecen una microbiota intestinal saludable, fundamental para la salud digestiva general.
Si los cambios alimentarios no funcionan en una semana, existen opciones farmacológicas. Los laxantes osmóticos actúan introduciendo agua en el colon para ablandar las heces. También figuran magnesio, aceite mineral y jarabes como lactulosa.
Los laxantes estimulantes, en cambio, provocan contracciones musculares. Entre estos están sen, bisacodilo y glicerina. Punati recomienda generalmente los osmóticos como primer abordaje, por ser más delicados.
Si el estreñimiento persiste más de dos semanas, aparece sangre en las heces, hay dolor abdominal intenso, fiebre o distensión abdominal, es momento de llamar al pediatra. Si el niño experimenta dolor muy intenso y no puede defecar, requiere atención de urgencias.
Según datos epidemiológicos, el estreñimiento afecta a aproximadamente uno de cada siete menores, representando un motivo habitual de consulta pediátrica, especialmente en etapas de cambios como el inicio de la alimentación sólida o el aprendizaje del control de esfínteres.