A casi dos semanas del derrumbe que dejó atrapado al niño argentino de 9 años, los rescatistas incorporaron nuevas técnicas de búsqueda para intentar confirmar si permanece con vida.
La búsqueda de Lucas Gámez, continúa con nuevos métodos de rescate para intentar confirmar si permanece con vida bajo los escombros. Mientras este martes el menor cumplió 9 años, su familia sigue aferrada a la esperanza de un milagro.
Durante las últimas horas, los equipos especializados comenzaron a realizar pruebas acústicas en el edificio donde Lucas fue visto por última vez. La técnica permite detectar posibles latidos del corazón, movimientos u otros signos vitales en estructuras colapsadas y suele utilizarse cuando existen indicios de que aún podría haber sobrevivientes atrapados.
Los trabajos continúan concentrados en el edificio ubicado en La Guaira, la zona más afectadas por el terremoto. Según explicó Blancalida Martínez Coronado, madre del niño, los rescatistas trabajan actualmente sobre dos sectores específicos del inmueble, luego de conseguir un mayor acceso al segundo piso, donde se encontraba el departamento de un familiar.
En ese lugar continúan removiendo toneladas de escombros y excavando un túnel que permita ingresar de manera segura a los espacios donde creen que podrían encontrarse personas con vida. En paralelo, los especialistas realizan estudios acústicos para intentar localizar cualquier señal compatible con la presencia de sobrevivientes.
La decisión de profundizar la búsqueda con esta tecnología se apoya en una serie de indicios detectados durante los últimos días. Marco Gámez, padre del menor, reveló en varias entrevistas que los equipos lograron registrar calor corporal a unos diez metros de profundidad dentro del edificio y que los sistemas utilizados estimaron que podría corresponder al cuerpo de un niño.