El Presidente y el ministro salieron a sostener expectativas mientras los últimos indicadores muestran subas en precios, caída del consumo y preocupación social.
El Gobierno redobla su mensaje optimista en medio de señales económicas mixtas y tensiones políticas crecientes. Mientras el presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, insisten en que “lo peor ya pasó” y que la inflación empezará a bajar en los próximos meses, distintos indicadores muestran un escenario más complejo, con impacto desigual en la población y focos de conflicto abiertos en el frente institucional.
“Se vienen los mejores 18 meses”. “La inflación comienza a bajar en mayo”. “Tarde o temprano va a bajar”. “La Argentina el país que más va a crecer en los próximos 30 años”, repiten Milei y Caputo. Durante la semana, ambos asumieron el rol de voceros centrales del modelo económico, en un contexto en el que el habitual portavoz, Manuel Adorni, quedó en un segundo plano.
El mensaje oficial se estructura sobre dos ejes: por un lado, la defensa cerrada del rumbo económico; por otro, la advertencia de que no habrá cambios. “Te reconvertís y te adaptás o quedás afuera”, sintetiza la lógica que transmiten.
Milei, activo en redes sociales, apunta contra periodistas y empresarios que cuestionan la marcha de la economía. Sostiene que la situación “está más que bien” y pone como ejemplo la baja del dólar y del riesgo país. Caputo, en paralelo, busca reforzar la expectativa de mejora hacia adelante. En conjunto, intentan instalar la idea de que el ajuste ya hizo su parte más dura y que ahora comienza una etapa de recuperación.
Sin embargo, los datos recientes introducen matices. La inflación minorista subió de 2,9% a 3,4%, mientras que la mayorista saltó de 1% a 3,4%. También se registró una caída en el consumo de carne y crece el número de personas que trabajan en plataformas de reparto y transporte, que ya alcanza a 1,1 millón. A eso se suma una dinámica de precios que tensiona el poder adquisitivo: mientras los salarios se ajustan en torno al 2% mensual y la inflación del trimestre fue de 9,4%, la carne aumentó 20% entre enero y marzo.
El Presidente relativiza estos movimientos y asegura que no se trata de inflación sino de un “reacomodamiento de precios relativos”. Aun así, reconoce que el proceso de desaceleración llevará tiempo. Algunas consultoras coinciden en que el índice podría haber alcanzado un pico y proyectan una baja hacia niveles de entre 2,5% y 3%. En alimentos, incluso, detectan una desaceleración en las últimas semanas. Pero advierten que el índice general seguirá presionado por factores como el precio del petróleo y los ajustes en transporte.
En el plano externo, el Gobierno recibió respaldos que fortalecen su estrategia. El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, calificó al programa económico como un “éxito fantástico”. Ese apoyo se suma a la decisión del FMI de avanzar en un acuerdo con un desembolso de 1000 millones de dólares y a una garantía del Banco Mundial por 2000 millones. Caputo destacó que logró financiamiento para cubrir los vencimientos del año a una tasa más baja que la del mercado internacional, en un contexto en el que el riesgo país sigue descendiendo, aunque todavía por encima de los 500 puntos.