Entre profesiones que nacen y otras que se transforman, el último año del secundario llega con más preguntas que certezas.
Los números ayudan a dimensionar el cimbronazo. Según el informe Futuro del Empleo 2025 del Foro Económico Mundial, de aquí a 2030 se crearán 170 millones de puestos de trabajo en el mundo y desaparecerán otros 92 millones. El mismo trabajo estima que el 39% de las habilidades clave que hoy piden los empleadores va a cambiar en ese lapso.
Las preguntas ya no son las mismas
Frente a ese panorama, las dudas de los chicos se multiplicaron. Ya no se trata solo de elegir algo que entusiasme. También aparecen inquietudes como estas:
- Cómo serán las profesiones dentro de diez o quince años.
- Qué oportunidades laborales existen de verdad.
- De qué manera la tecnología puede cambiar, o incluso volver obsoleto, aquello que hoy piensan elegir.
“Muchos jóvenes sienten que tienen que tomar una decisión enorme con muy poca información”. Así lo describe el argentino Juan Ignacio Rossi, emprendedor que trabaja en el cruce entre educación y tecnología. Según su mirada, el problema no es la falta de opciones sino la dificultad para ordenarlas.
Esa sensación de elegir a ciegas es, con frecuencia, el combustible de la angustia y de los cambios de carrera a mitad de camino.
Una brújula, no un GPS
Con esa inquietud como punto de partida, Rossi fundó este año en Córdoba Nolia, una startup que propone repensar la orientación vocacional en formato digital.
La idea va a contramano de los clásicos tests que escupen un resultado. En lugar de indicarle al estudiante qué debería estudiar, la plataforma busca que se conozca mejor, explore alternativas y cuente con más datos para decidir por su cuenta.
Está pensada para chicos de entre 16 y 20 años, y el recorrido tiene cuatro etapas:
- Un análisis de intereses y características personales.
- Tres caminos posibles para explorar.
- Información sobre carreras y contexto laboral.
- Próximos pasos concretos para seguir la búsqueda.
“No buscamos que un algoritmo decida qué carrera debería estudiar una persona. La tecnología puede ayudar a ordenar información, descubrir posibilidades y hacer mejores preguntas, pero la decisión final siempre tiene que seguir siendo del joven”, aclara Rossi.