Hábitos que pueden reducir el riesgo de cáncer

No existe una rutina perfecta para la prevención del cáncer y los cambios en el estilo de vida no pueden eliminar por completo la influencia de la genética, la edad o el azar, pero mantener principios básicos de un estilo de vida saludable puede ayudar a reducir el riesgo.

Los diferentes tipos de cáncer afectan a muchas personas en el mundo y, si bien las tasas de mortalidad estarían disminuyendo gracias a los avances en prevención, diagnóstico y tratamiento y ningún hábito puede eliminar por completo el riesgo, algunos cambios sencillos y sostenibles en el estilo de vida pueden ayudar a reducirlo.

El oncólogo Robert Thomas compartió los hábitos cotidianos que recomienda para ayudar a disminuir el riesgo de cáncer y uno de ellos es evitar estar mucho tiempo sentada. Un estudio reciente realizado con más de 90.000 personas reveló que pasar largos periodos de tiempo sentados de forma rutinaria se asocia con peores resultados de salud. Cada hora adicional de estar sentado, reclinado o tumbado se relaciona con un 9 % más de riesgo de morir de cáncer.

El Dr. Frederick Ho, autor principal del estudio en la Universidad de Glasgow, afirmó: “Nuestros datos demuestran que estar sentado durante más de 30 minutos seguidos está particularmente relacionado con un mayor riesgo de cáncer. La buena noticia es que interrumpir el tiempo que pasamos sentados con algo tan sencillo como un breve paseo podría ser beneficioso”.

Thomas señala que sustituir tan solo una hora diaria de sedentarismo por actividad física ligera se asocia con un 12 % menos de riesgo de muerte por cáncer. “Y no hace falta hacerlo todo a la vez. Animo a mis pacientes a dar una vuelta por la oficina, subir unos tramos de escaleras o simplemente prepararse una taza de café. En casa, aprovecha la pausa publicitaria para estirar, hacer alguna actividad en casa o pasar unos minutos en el jardín”.

Un estudio de 2023 realizado con más de 364.000 personas del Biobanco del Reino Unido reveló que quienes consumían más fibra tenían un 10% menos de riesgo de desarrollar cáncer en general que quienes consumían menos. La relación fue más fuerte para varios tipos de cáncer, incluidos el de cuello uterino, esófago, pulmón, vejiga y riñón.

“Los investigadores están cada vez más interesados en el papel que la salud intestinal puede desempeñar en la prevención del cáncer”, afirma Thomas y añade: “La evidencia más sólida apunta a un consumo abundante de fibra, que nutre las bacterias intestinales beneficiosas y se relaciona consistentemente con un menor riesgo de cáncer de colon”. El experto animó a sus pacientes a incluir alimentos fermentados como el yogur natural y el kéfir en su dieta, junto con alimentos básicos ricos en fibra.

“Una dieta rica en verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos y semillas sigue siendo la base de una buena salud intestinal, con un objetivo de al menos 30 g de fibra al día”, dijo. Según la Organización Mundial de la Salud, consumir 50 gramos de carne procesada al día —aproximadamente dos lonchas de jamón— aumenta el riesgo relativo de cáncer colorrectal en un 18%. “Una salchicha a la parrilla puede resultar tentadora, pero el consumo regular de carne procesada y muy quemada se asocia a un mayor riesgo de cáncer de intestino”, afirma Thomas.

“Puedes seguir disfrutando de un asado, pero es recomendable limitar el consumo de carne procesada, evitar las porciones muy quemadas siempre que sea posible e incluir más comidas de origen vegetal a lo largo de la semana”, aseveró.

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