El gobierno insiste con el diálogo, pero no se vislumbra una salida a la crisis.
Cientos de manifestantes exigieron en La Paz la renuncia del presidente boliviano, Rodrigo Paz, cuando se cumple un mes de protestas y bloqueos de carreteras, que se extienden por el país.
Desde el 1 de mayo, obreros, campesinos, mineros, transportistas y maestros exigen medidas contra la peor crisis económica del país en cuatro décadas. Desde entonces, rechazaron los reiterados llamados del gobierno a negociar.
Entre arengas y el ruido de cornetas, los huelguistas llegaron a La Paz ondeando sus multicolores wiphalas (banderas indígenas), tras recorrer unos 15 kilómetros desde la vecina El Alto.
“No sabe escuchar, no sabe entender al pueblo mayoritario (…) Ahora es tarde para el diálogo”, dijo Edgar Condori, de 40 años y que lideraba a un grupo de comerciantes durante la marcha.
“¡Que renuncie el pollo!”, decía una pancarta en alusión al apodo del mandatario de centroderecha, que lleva solo seis meses en el poder.
El fin de semana, los miembros de la Central Obrera Boliviana (COB), el principal sindicato del país que mantiene al rojo vivo la protesta, debatió si negociarían o no con el gobierno.
Aunque algunos exdirigentes insistieron en continuar con la lucha en las calles, el sindicato aún no se manifestó públicamente.