El sector panadero atraviesa uno de los momentos más difíciles de los últimos años como consecuencia de la pérdida del poder adquisitivo de los consumidores.
Martín Pinto, presidente de la Federación de Panaderos de Merlo y referente de CIPAN, afirmó que el consumo de pan registró una retracción de entre el 50% y el 60% en los últimos meses, reflejando el cambio de hábitos de compra provocado por el deterioro del ingreso de las familias.
El dirigente explicó que la disminución no solo alcanza al pan tradicional, sino que también afecta con mayor intensidad a los productos de panadería y pastelería. Según los datos del sector, las ventas de facturas y otros artículos dulces experimentaron caídas de entre el 85% y el 90%, convirtiéndose en uno de los rubros más golpeados.
El cambio en el comportamiento de los consumidores también se refleja en el volumen de las compras.
La adquisición habitual de un kilogramo de pan fue reemplazada por compras mucho más reducidas, ya que, de acuerdo con Pinto, muchos clientes optan por llevar únicamente una o dos unidades para cubrir las necesidades del día.
Desde CIPAN señalaron que este escenario obligó a numerosas panaderías a trabajar con una capacidad de producción menor a la habitual. A la fuerte retracción del consumo se suma el incremento de las tarifas de los servicios públicos y el encarecimiento de insumos esenciales para la actividad, entre ellos la harina.
Pinto describió un panorama cada vez más complejo para el sector y sostuvo que la situación continúa agravándose, con establecimientos que enfrentan crecientes dificultades para sostener su actividad en un contexto marcado por la baja de las ventas y el aumento permanente de los costos operativos.