El secreto del sexo oral que los expertos recomiendan.
El sexo oral suele ocupar un lugar secundario en la conversación sobre vida íntima: se lo menciona de pasada, como si fuera solo un puente hacia otra cosa. Pero hay datos que invitan a reconsiderar ese lugar menor. Un estudio del Journal of Sex & Marital Therapy realizado con 899 estudiantes universitarios reveló que el 73% de los varones y el 69% de las mujeres calificaron el sexo oral como “muy placentero”. No es un detalle menor: estamos hablando de una práctica que, bien explorada, puede cambiar la calidad de un vínculo.
Y en ese mapa del placer oral, hay una postura que los especialistas en sexualidad no paran de recomendar. Se llama la postura 42, y aunque el nombre suene a clave de descuento, tiene una lógica corporal muy concreta: vista de costado, la persona que recibe dibuja con su cuerpo la forma de un cuatro, mientras quien da placer, de rodillas o en cuclillas, traza un dos. De ahí el número. Nada de acrobacia, nada de contorsionismo.
La mecánica es accesible. Una persona se sienta en una silla, sillón, taburete o en el borde de la cama; la otra se arrodilla frente a ella y practica el sexo oral. Así de simple. Pero en esa simplicidad hay algo que cambia todo: la posición libera tensiones físicas, permite el contacto visual y habilita un ritmo sin apuros.
“Hay algunas posturas en las que una persona da placer y la otra lo recibe —aunque dar placer también puede ser muy placentero—. Y una de esas es la ‘postura 42’. Los números 4 y 2 representan visualmente la posición del cuerpo; una persona se sienta en una silla, y la otra, de rodillas, le practica sexo oral. Si sos de los que disfrutan concentrándose en solo una cosa a la vez, te va a encantar”, explicó Lucía Jiménez, sexóloga de Diversual (España).
La postura aplica tanto para la felación como para el cunnilingus. Y los ajustes son bienvenidos: una almohada bajo las rodillas de quien da placer, un taburete extra para apoyar las piernas de quien recibe, o inclinar levemente las caderas hacia el borde del asiento para facilitar el acceso. Jiménez también recuerda que el 42 no excluye juguetes: “No todo tiene que ser sexo oral; de hecho, el 42 es perfecto para introducir dildos, colocar succionadores, estimular con masturbadores automáticos, o masajear las ingles con suavidad. Si te gusta el placer con calma, tiempo y dedicación, el 42 te va a encantar”.
Más allá de la mecánica postural, los beneficios del sexo oral tienen respaldo en laboratorio. Una investigación publicada en la revista Biological Psychology indica que este tipo de práctica reduce los niveles de cortisol —la hormona del estrés— y eleva la oxitocina, favoreciendo una sensación de vínculo y confianza entre las personas. En otras palabras: no es solo placer físico, es química de pareja en el sentido más literal.