El objetivo es ampliar la base de sustento de Javier Milei sin resignar competitividad en las provincias.
La discusión por la reforma política volvió a instalarse en el centro de la agenda del Gobierno. Después de varios meses en los que la prioridad estuvo en aplacar la crisis desatada por el caso Manuel Adorni, en Balcarce 50 comenzaron a acelerar las negociaciones para modificar las reglas electorales con las que se disputarán los próximos comicios nacionales, con el objetivo de lograr la reelección de Javier Milei.
En ese esquema, una herramienta que parecía archivada desde hace años volvió a ganar protagonismo. Se trata de las listas colectoras, un mecanismo que el oficialismo busca adaptar a la Boleta Única de Papel (BUP) para reemplazar el rol ordenador que hasta ahora cumplían las PASO.
La iniciativa es impulsada por Karina Milei y por Eduardo «Lule» Menem, dos de los principales arquitectos políticos del oficialismo. Según las conversaciones que mantiene el Gobierno con gobernadores y dirigentes aliados, la idea es construir una alternativa que permita suspender las primarias abiertas nacionales sin cerrar los canales de representación de las distintas fuerzas que integran una misma coalición electoral.
Las colectoras son un mecanismo que permite que distintas listas de legisladores o cargos locales adhieran a una misma candidatura ejecutiva. En términos prácticos, varios candidatos a diputados o senadores podrían acompañar la boleta presidencial de Javier Milei sin necesidad de compartir una única lista legislativa. Históricamente fueron utilizadas por distintos gobiernos provinciales y nacionales para ampliar alianzas electorales y sumar apoyos territoriales sin exigir una integración total de las estructuras políticas.