Celebrar cada kilo menos puede esconder una trampa silenciosa.
Ver bajar el número de la balanza tiene algo de festejo. Pero esa cifra no cuenta toda la película: no todo lo que se va durante una dieta es grasa.
Cuando el plato se achica de golpe y el movimiento queda relegado, el cuerpo también puede desprenderse de masa muscular. Y ese recorte, que pasa inadvertido frente al espejo, se cobra caro más adelante: metabolismo más lento, flacidez y el clásico efecto rebote.
Todas las estrategias para adelgazar, por distintas que parezcan, comparten una base: el déficit calórico, es decir, gastar más energía de la que se ingiere. El problema asoma cuando ese ajuste se vuelve demasiado agresivo.
Además de la mesa, el entrenamiento hace su parte. Los ejercicios de fuerza, como el trabajo con pesas, ayudan a conservar e incluso a sumar músculo mientras se pierde grasa.
Según Elaine Dias, terapeuta metabólica y doctora en Endocrinología por la Universidad de San Pablo (USP), Brasil, el cuerpo suele enfocarse en un objetivo por vez. Aun así, en algunos casos, como en mujeres posmenopáusicas, una estrategia bien ajustada permite lograr ambos.
La musculatura, recuerda, funciona también como un órgano que libera hormonas, entre ellas la irisina, que se estudia por su vínculo con la salud cerebral. Una buena reserva muscular, además, ayuda a prevenir diabetes tipo 2, hipertensión y enfermedades cardiovasculares.
¿Y los suplementos? Viña señala que algunos compuestos, como el HMB, se investigan por su posible papel en frenar la degradación de las proteínas musculares, aunque la evidencia varía de persona a persona. Ninguno reemplaza la comida, el entrenamiento ni el descanso.
El último ingrediente suele ser el más subestimado: la cabeza. Exigirse de más genera un estrés que termina jugando en contra, y el plan tiene que encajar con los horarios, el trabajo y el descanso de cada uno.
“Los resultados tienen que ir acompañados de calidad de vida. Ése es el verdadero objetivo”, resumió Páblius Braga, médico deportivo del Hospital Nueve de Julio, en San Pablo, Brasil.