Cómo transitar la despedida de un peludito

La muerte de un animal de compañía puede dejar un vacío que va mucho más allá de la ausencia física: también desaparecen rutinas, compañía y pequeños momentos de todos los días.

Para muchas personas, una mascota forma parte de la organización de todos los días: está presente al despertarse, durante las comidas, los paseos, las horas de trabajo y los momentos de descanso. Cuando muere, no desaparece solamente el animal, sino también buena parte de esas rutinas compartidas.

La American Veterinary Medical Association (AVMA) reconoce que la pérdida de un animal de compañía puede provocar una respuesta de duelo y que cada persona atraviesa ese proceso de una manera diferente. Tristeza, sensación de vacío, enojo o dificultad para acostumbrarse a una casa que de repente se siente distinta pueden aparecer después de la muerte.

El vínculo entre seres humanos y animales de compañía puede convertirse en una fuente cotidiana de afecto, compañía y seguridad. Por eso, su muerte puede generar un dolor significativo, especialmente cuando el animal acompañó durante muchos años o estuvo presente en etapas importantes de la vida.

Desde el Cornell University College of Veterinary Medicine, que cuenta con un programa específico de acompañamiento frente a la pérdida de animales, señalan que el duelo puede expresarse de distintas maneras y que no existe un tiempo determinado en el que una persona debería dejar de sentir tristeza.

“No minimices lo que sentís”
Para la Lic. Florencia Alfie, psicóloga egresada de la Universidad de Buenos Aires (MN 47873), uno de los primeros pasos consiste en reconocer la importancia que tuvo ese vínculo.

“No minimices lo que sentís. Si te duele mucho es porque ese vínculo era importante. No necesitás justificar tu tristeza diciendo ‘era mi perro’ o ‘era mi gato’. Era alguien que formaba parte de tu vida”, explicó.

La especialista también remarcó que atravesar el duelo implica permitirse sentir la ausencia: “Llorar, extrañarlo, sentir un vacío en la casa o tener días en los que no tenés ganas de hacer demasiado también es parte de despedirse”.

Hablar del animal puede ser otra herramienta. “Contá anécdotas, mirá fotos, nombralo. Hablar de quien murió no significa ‘no poder soltar’. A veces, hablar es justamente una forma de empezar a acomodar la ausencia”, señaló Alfie.

La psicóloga aconseja además no tomar decisiones apresuradas respecto de los objetos que pertenecían a la mascota. “No tenés que decidir qué hacer con todo inmediatamente. Podés esperar hasta sentirte preparado”, explicó sobre la cama, los juguetes o el collar.

Y también recomienda buscar personas capaces de comprender la dimensión de la pérdida. “No todos saben acompañar un duelo”, advirtió.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *