Calor extremo: delfines cambian su dieta y encienden las alarmas

Las temperaturas récord desplazan especies, modifican las redes alimentarias y generan nuevas presiones sobre la pesca, la acuicultura y los ecosistemas.

El calentamiento récord del océano europeo ya está modificando los ecosistemas marinos, con especies que cambian sus áreas de distribución y alteran sus hábitos alimentarios. En el Reino Unido, incluso se registraron delfines alimentándose de medusas, mientras pescadores también reportaron una mayor presencia de pulpos en aguas donde antes eran menos frecuentes.

La temperatura superficial del océano alcanzó este año el nivel más alto registrado en la historia, con Europa occidental entre las regiones más afectadas. El cambio climático provocado por la actividad humana explica buena parte de este calentamiento.

Según análisis de World Weather Attribution (WWA), durante julio la costa atlántica europea y el Mediterráneo occidental registraron temperaturas récord y extensas olas de calor marinas severas. El estudio analizó cuatro regiones: el mar Celta, el golfo de Vizcaya y la península ibérica, el Mediterráneo occidental y el Mediterráneo oriental.

Las olas de calor marinas pueden volver inhabitables determinados sectores para especies adaptadas a temperaturas históricas. Como consecuencia, se producen desplazamientos de poblaciones, cambios en las comunidades marinas y reemplazos de especies por organismos capaces de tolerar mejor el calor.

El fenómeno afecta especialmente a animales que viven en el fondo o cerca de él, entre ellos corales, esponjas, mejillones, estrellas de mar, merluzas y lenguados, que tienen menos posibilidades de desplazarse rápidamente hacia zonas con aguas más frías.

Algunos de estos cambios ya fueron observados durante 2026. En el Reino Unido, pescadores registraron una mayor presencia de pulpos desde abril, una situación que generó preocupación. Al mismo tiempo, diferentes especies comenzaron a desplazarse hacia el norte, en dirección a aguas de menor temperatura.

Estos movimientos pueden modificar qué peces y crustáceos quedan disponibles para el consumo humano y la acuicultura. Pero el impacto no se limita a las especies que son capturadas: cuando cambia la disponibilidad de organismos en la base de la cadena, las consecuencias pueden trasladarse hacia los depredadores.

Según un reporte de la BBC, delfines fueron reportados alimentándose de medusas debido a la menor disponibilidad de algunas de sus presas habituales. El cambio ilustra cómo las alteraciones provocadas por el calentamiento pueden extenderse a diferentes niveles de la red alimentaria.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *