Se trata de una innovadora técnica asistida por vacío. Se realiza con anestesia local y permite obtener muestras más grandes con una alta precisión y mínimamente invasiva.
El cáncer de mama continúa siendo una de las principales amenazas para la salud de las mujeres. Según el Ministerio de Salud, se estiman alrededor de 22.000 nuevos casos por año, lo que representa más del 32% del total de casos de cáncer en mujeres en el país.
Ante este panorama, la detección oportuna adquiere una gran importancia, ya que influye en la posibilidad de iniciar un tratamiento a tiempo, evidenciándose que el 90% de los casos diagnosticados precozmente tiene alta probabilidad de remisión. Ante una lesión sospechosa, la biopsia (la extracción de una muestra para su posterior análisis en el laboratorio) es el procedimiento de referencia para aportar la información clave para llegar al diagnóstico de cáncer de mama y definir los pasos a seguir.
Hasta hace algunos años, los métodos más comunes eran dos: la biopsia con aguja gruesa, que puede requerir varias punciones para obtener la cantidad suficiente de tejido y la biopsia de tipo escisional que, mediante una intervención quirúrgica, logra retirar parcial o totalmente la lesión sospechosa. Actualmente la tecnología médica ofrece otra opción: la Biopsia Asistida por Vacío (BAV), la cual se posiciona como una alternativa moderna y cada vez más utilizada en instituciones de salud del país.
El tipo de biopsia depende de la recomendación del médico radiólogo especialista en mama, quien a partir de las características de la lesión y las condiciones clínicas de la paciente determina la técnica a seguir.