Aumento de senos: lo que nadie te dice

Inflamación crónica, infecciones, necrosis, migración del material y secuelas permanentes son algunas de las complicaciones que pueden aparecer cuando se introducen sustancias no autorizadas en el cuerpo.

Hace 23 años, Eva Lemos, hoy de 51, entró a un quirófano buscando realizarse una intervención estética mamaria. Según cuenta, había pagado por implantes, pero sostiene que eso no fue lo que finalmente le colocaron.

“Hace 23 años comencé una lucha que nunca imaginé vivir. Yo pagué por implantes mamarios, pero no fue eso lo que me colocaron. Ese fue el inicio de un camino marcado por el dolor, la incertidumbre y una larga pelea por mi salud y mi vida”, relata.

Durante años, cuenta Eva, fue diagnosticada con artritis reumatoidea mientras su estado general continuaba deteriorándose. “Era como si algo dentro mío no perteneciera ahí y estuviera luchando por salir”, recuerda.

Su experiencia dialoga con una problemática que los especialistas conocen bien: las complicaciones producidas por biopolímeros, silicona líquida, aceites industriales y otras sustancias que no están autorizadas para ser utilizadas de determinada manera dentro del organismo.

El Dr. Javier Ignacio Viguié, cirujano plástico del Hospital del Quemado (MN 114637), advierte que las consecuencias pueden ser muy diferentes según el material utilizado, la cantidad, el sitio de aplicación y el tiempo transcurrido.

El recorrido de Eva no fue solamente físico. “Atravesé 17 cirugías y situaciones muy difíciles, tanto físicas como emocionales”, cuenta. “El cuerpo duele, se desgasta, pero el alma también se quiebra. Cada operación traía una esperanza, pero también un miedo enorme”.

Entre las complicaciones que describe aparecen dolor crónico, inflamación persistente, infecciones y rechazo del organismo a materiales implantados.

Hubo incluso períodos en los que permaneció postrada y momentos en los que, según recuerda, sintió que no iba a poder seguir adelante. “Viví miedo, angustia, incertidumbre y momentos de mucha soledad”, señala.

Qué puede pasar cuando una sustancia no autorizada permanece dentro del cuerpo
Las complicaciones asociadas a estos materiales pueden aparecer de manera inmediata o desarrollarse con el paso del tiempo. Viguié explica que en el Hospital del Quemado reciben pacientes con procesos inflamatorios crónicos, infecciones, abscesos, necrosis de piel y tejidos profundos, deformidades, granulomas y migración del material hacia otras zonas del cuerpo.

“El organismo reconoce muchas de estas sustancias como un elemento extraño. Intenta aislarlas y genera una respuesta inflamatoria que puede persistir durante años”, explica el cirujano.

Según detalla, dependiendo del producto y de la zona donde haya sido colocado, pueden aparecer fibrosis, infección, necrosis y destrucción progresiva de los tejidos. “No se trata simplemente de un producto que queda ‘quieto’ debajo de la piel. Puede desencadenar una respuesta biológica compleja y prolongada”, advierte.

Uno de los mayores problemas es que retirar completamente el material no siempre resulta posible. “Cuando existe destrucción importante de tejidos, fibrosis extensa o migración del material, muchas veces no es posible retirar absolutamente todo”, señala Viguié.

El especialista también advierte que el paso del tiempo puede volver los tratamientos posteriores más complejos, debido a la fibrosis, la migración del producto, las deformaciones de los tejidos y las cicatrices que dejan las intervenciones anteriores.

Por eso, dolor creciente, enrojecimiento, calor local, hinchazón, secreciones, heridas, cambios en el color de la piel, fiebre o pérdida de sensibilidad son signos que requieren una consulta médica precoz.

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