Un hospital español lidera el primer ensayo europeo de una microcirugía de cuello que apunta a limpiar las proteínas tóxicas asociadas al deterioro cognitivo.
La idea parece de ciencia ficción, pero sucedió en un quirófano de Barcelona: un hombre de 67 años con alzhéimer inicial entró a una cirugía experimental de tres horas, pasó una noche internado y, tres meses después, volvió a escribir su nombre y retomó el ajedrez. Su esposa lo resume con una frase corta: “Ha sido increíble”.
El protagonista de ese cambio es Toni Reyes, vecino de Badalona y uno de los primeros pacientes en someterse al estudio ALCEA, un ensayo clínico de fase I que lidera el Hospital Germans Trias i Pujol y que no tiene antecedentes en Europa.
La técnica se llama derivación linfaticovenosa cervical y su premisa es tan lógica como ambiciosa: si el cerebro tiene un sistema propio para eliminar residuos tóxicos y ese sistema falla, ¿por qué no ayudarlo desde afuera?
El cerebro posee un mecanismo de “limpieza” que opera principalmente durante el sueño, a través del sistema linfático meníngeo. En personas con alzhéimer, ese proceso se deteriora y las proteínas neurotóxicas —la beta amiloide y la proteína tau, ambas asociadas al daño neuronal— se acumulan sin ser eliminadas con eficiencia.
Lo que propone la intervención es crear un desvío: conectar vasos linfáticos activos del cuello con venas de pequeño calibre para redirigir ese flujo y acelerar el drenaje. “Con la edad, el sistema linfático va degenerando y una parte de los ganglios se vuelven inactivos. Esta es la base teórica de la intervención: que el sistema de limpieza está disminuido. En la operación hacemos dos incisiones a nivel cervical y se va a buscar un ganglio linfático que esté activo y le hacemos una sutura a una pequeña vena del cuello”, explicó Carmen Higueras, jefa del servicio de Cirugía Plástica del Hospital Germans Trias i Pujol España).
La operación dura unas tres horas, se realiza con microscopio quirúrgico y el paciente tiene el alta en 24 horas. No intervienen neurocirujanos, sino cirujanos plásticos. Tampoco se opera el cerebro directamente.