El desplome de la actividad metalúrgica en Río Grande arrastra a los servicios tercerizados.
La parálisis industrial en el sur del país ya no solo afecta a los operarios de línea, sino que genera un efecto dominó devastador sobre los sectores de servicios.
En Río Grande, la crisis del sector metalúrgico golpeó de lleno en las cocinas de las plantas: el 70% de los puestos de trabajo en los comedores de fábrica han desaparecido en los últimos meses.
Así lo confirmó a Contraportada, Fabián Aguirre, referente del gremio gastronómico (UTHGRA), quien describió un panorama desolador para los trabajadores que prestan servicios de alimentación dentro de las principales terminales industriales de la provincia.
La mecánica de la caída es directa. Al ser la industria metalúrgica la principal empleadora de la zona, cualquier recorte en sus plantas afecta de inmediato a las empresas de servicios tercerizadas.
«Nuestros compañeros pertenecen a empresas de servicio y, al achicarse la parte metalúrgica, nos afecta directamente», explicó Aguirre.
Según el dirigente, el recorte de turnos, las suspensiones y los cierres temporales en las fábricas dejaron a los comedores sin comensales y, por ende, a los gastronómicos sin sus fuentes de sustento.
Hasta el momento, las cifras del gremio indican que casi siete de cada diez trabajadores del sector han sufrido una baja.
La situación se mantiene en una tensa calma, donde las empresas prestadoras intentan renegociar contratos mientras el personal restante vive en un estado de alerta constante.
«Estamos viendo día a día qué es lo que se confirma o se va hablando, pero hasta el momento estamos a la espera de ver qué es lo que va a suceder», señaló Aguirre.